CÉFIRO
Infló dios Eolo sus mofletes
y echó a andar mundos innumerables.
Edénicos planetas encendidas estrellas
y cometas de estelas incandescentes.
Cada cual en su ruta milimétrica
para que no colisionasen.
Del éter fueron hechos los seres luminosos
que sostienen el trono del Altísimo.
Hinchadas sus velas por Eolo
ulisiácas naves cruzaron los océanos
y alcanzaron otros continentes.
Ondeaba Céfiro benéfico
las preñadas espigas de los trigos
y el maiz americano
divino alimento de los hombres.
Elevaba las alas de aves poderosas
a las alturas de los Andes
y las tenues mariposas en los valles.
En la liviana esencia de los aires
flotaban pesadas maquinarias
y a explorar el Universo
se escapaban los misiles.
El aire es una caja de música
de increadas melodías incontables.
El oxígeno es el aliento
del amor de Dios por los humanos.
Portada de la revista digital Céfiro Primer Museo del Viento
Buenos Aires Argentina







