barco estaba atracado en el puerto fluvial de Sevilla.
Ondinas y Medusas surgían a sus ojos.
delfines saltaban por su frente.
Cual urca de museo caboteaba
mares de coralinas y océanos celestes.
Tritón del solio de Neptuno
tú pisabas firme por asfaltos
y aceras de cafés.
Desoias las Sirenas de las aguas
reias los cuadrantes.
Nenúfares crecían tras tu silla.
Él pagaba tu vodka y mis horchatas.
Nereida adormecida fósil de sueños
resaca de otros mares.
Su mar se iba rizando de nieves y de espumas.
Tú y yo nos fuimos a besarnos
bajo la noche verde
dejando su triste barco abandonado.
Los Céfiros cantaban nuestros nombres.
Cuando volvimos a su puerto
el viejo marino ya zarpaba.
Llevaba en su bodega aquel crepúsculo
la luz zodiacal allá en el mástil.
Cielo y mar cielo y mar hacia su Norte.
De mi segundo libro Porque he sobrevivido.





